miércoles, 15 de julio de 2015

No es tierra para gord@s.



He empezado a ver una serie con la que, realmente, me siento identificada. My mad fat diary. A veces creo que me gusta flagelarme emocionalmente hasta el punto de que el dolor asfixia. 
Hace muchos años que llegué a la conclusión de que no es tierra para gord@s, pero no ha sido hasta vivirlo en mis carnes que la realidad me ha abofeteado la cara. 
Hace diez años era "normal", no entiendo porque socialmente hoy no lo soy, bueno si lo entiendo, pero no lo comprendo. El caso es que por situaciones diversas de la vida, malas decisiones y una relación bastante dolorosa acabé comiéndome a mi misma, y a día de hoy, no me reconozco en el espejo. 
He llegado a pesar 150 kg y sin ayuda de nadie y con muchos esfuerzos he conseguido estar en 97, que es lo que peso ahora, pero no es suficiente. Ésta sociedad me sigue mirando raro, cual bicho extraño expuesto a su vista para mofa y diversión, pero no, no soy eso, soy un ser humano, soy una mujer con un problema tan grande que hasta yo misma me he dado la espalda. 
Estoy acudiendo a un dietista, el cual me atiborra de productos, naturales eso sí, para ayudarme a bajar de peso, y eso demuestra una vez más lo ya dicho anteriormente. 
No es tierra para gord@s. 
Las personas "normales" no se hacen a la idea de lo duro que es tener que ser continuamente aceptad@ y mostrar una fortaleza y una seguridad en si mism@s de la que, al menos yo, carezco.
 Tenemos que estar siempre a la altura de todo, tenemos que ser l@s más inteligentes, l@s más simpátic@s, l@s más divertid@s y todo porque no somos las más "guap@s".
Da igual si comemos sano, hacemos deporte o si simplemente comemos lo que nos gusta cuando queremos, siempre existirá una excusa perfecta al sobrepeso. 
Anda más, come menos, corre un poco, no comas dulces, etc. Soy esclava de la báscula, gracias sobre todo, a que habéis destruido hasta el último suspiro de rebeldía que tenía. Os habéis encargado, como sociedad, de decirme en cada instante lo poco que encajo en vuestros apretados mundos y pantalones. 
Nadie piensa que tras esos kg se esconden problemas hormonales, psicológicos, físicos, inseguridades, no, nadie piensa como nos podemos sentir, porque como ya he dicho y por desgracia, no es tierra para gord@s. 

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